Rigoberta Bandini, una truhana y una señora

Benidorm Fest

Autor: Francisco Gámiz

Cuando el pasado año se anunció la inauguración del Benidorm Fest, nadie pudo vaticinar su rotundo éxito. Sin embargo, el festival ha superado cualquier expectativa, convirtiéndose en el mayor evento musical del que ha gozado nuestro país en años. Lo que en un primer momento fue presentado como la nueva preselección de nuestro representante en Eurovisión, ha acabado siendo todo un homenaje a la música española. Una magnífica y fabulosa demostración del increíble talento que conforma nuestra cultura.

La magia que trajo consigo el Benidorm Fest fue la de permitirnos descubrir a artistas que, hasta el momento, solo eran conocidos en un pequeño sector del panorama musical. Una de las grandes sorpresas se trató de Rigoberta Bandini. Nacida en Barcelona en 1990, la persona que se encuentra bajo el nombre de ese proyecto artístico es Paula Ribó. Como ella misma ha desvelado en numerosas ocasiones, cuando compone canciones se transforma en Rigoberta Bandini. Y, bajo ese nombre, se ha ido ganando su lugar en la industria desde su debut en 2020.

Pero Paula Ribó lleva mucho tiempo entre nosotros sin que tal vez nos hayamos dado cuenta. A la edad de siete años ya estaba dando sus primeros pasos como actriz de doblaje, poniéndole voz al mítico personaje de Caillou. Más adelante acabaría doblando a actrices como Emma Stone o Elle Fanning, y sería la voz de las princesas Mérida (Brave, 2012) y Anna (Frozen, 2013). Aparte de sus trabajos como actriz, también fundó el grupo The Mamzelles, que posteriormente pasó a ser una compañía de teatro. No obstante, fue en el inicio de la pandemia cuando necesitó volcar toda su inspiración creativa en lo que supondría el comienzo de su carrera como cantante en solitario: Rigoberta Bandini.

La escalada de popularidad de Bandini sorprende, precisamente, porque su música se aleja de lo convencional. A diferencia de los cantantes mainstream que suenan en las radios y lideran las listas de éxitos a diario, Rigoberta Bandini es un proyecto alternativo que explora con sonidos poco habituales. Algo que también sucede con sus letras. Si bien cualquier manifestación de arte es inherentemente política, sean esas las intenciones o no, la faceta compositora de Paula Ribó es absolutamente explícita en este aspecto. Y que exista ese lado reivindicativo en un momento en el que la polarización de la sociedad hace que los artistas eviten tocar ciertos temas en sus canciones es, cuanto menos, necesario.

Con tan solo diez singles publicados, la discografía de Rigoberta Bandini logra ya mostrar su propia personalidad. Cualquiera habría requerido del lanzamiento de su primer álbum para conseguir algo así, pero la artista trabaja cada sencillo como si fuera un álbum y eso se nota. Así lo ha revelado en diversas entrevistas, alegando que es lo que más le divierte y que de esa forma nació Rigoberta.

Su primer tema, Too Many Drugs, es ya toda una declaración de intenciones. Con un estribillo que repite incesantemente, “Too many drugs / Muy poco espíritu”, Rigoberta expone la sociedad actual, usando las drogas como representación de las cosas insignificantes que nacen como consecuencia de nuestra existencia y no pese a esta. “Y es que yo siempre intentando soñar / Y al final todo reside en mirar”, canta la compositora en su lucha por dedicar atención a lo que realmente merece la pena, en disfrutar de la belleza que supone estar vivos y darse cuenta de que poco importa lo demás. Con la honesta invitación “Ven a bailar / Ven con tu espíritu”, se encoge de hombros y sigue adelante. Acompañada de una producción impecable de la mano de la propia Paula Ribó, la canción termina transformándose en una especie de cumbia para reírse de todo y todos.

Benidorm Fest

Sin embargo, pensar que el comienzo de Bandini fue discreto es algo que no puede estar más alejado de la realidad. Su cuarto lanzamiento, In Spain We Call It Soledad, se hizo viral en el mundo indie y le valió para hacerse notar tan solo unos meses después de su debut. Pese a su sonido bailable, el tema es poderosamente trágico. Aunque parece que el narrador está hablando sobre la dificultad para superar una ruptura, las letras son oblicuas y cualquiera puede verse identificado con su mensaje. Teniendo en cuenta que la canción se publicó en 2020, su segundo sentido puede llevarnos a los sentimientos de la sociedad en el primer año de pandemia. “In Spain we say ‘it’s amargura’ / In Spain we say ‘ay, qué desastre’”, canta Rigoberta Bandini sobre una exuberante base de sintetizador que otorga a la canción una dulzura agridulce.

Pero Ribó también escribe a la libertad femenina en Perra, himno que denuncia la situación de las mujeres en una sociedad todavía machista. Con un tono sarcástico que solo ella podría emplear de la forma tan ingeniosa y elegante en que lo hace, alude al juicio al que se tienen que someter las mujeres por una conducta sexual inapropiada. Aun así, el single va más allá de lo sexual. “Si yo pudiera ser perra / Por favor, dejadme serlo / Solo pido ir sin correa a pasear”, ruega en una estrofa que funciona más como pregón que como súplica. Una perspectiva necesaria sobre un fenómeno que muchos hombres ignoran o al que incluso tratan de restarle importancia.

En este breve análisis de la discografía de Rigoberta, es imprescindible la mención de su canción Julio Iglesias. Al son de “Tanto trampolín / Tanta percusión / Y nunca saltamos”, la adulta Paula Ribó escribe una carta de despedida a la niña que queda en su interior y a la que se resiste a dejar atrás. Lo hace de una forma artísticamente hermosa y consiguiendo que el oyente reproduzca imágenes de todo lo que cuenta en su cabeza. Esta es, con casi total seguridad, la composición más poética de Bandini hasta la fecha. “Nos morreamos con la vida” trae de vuelta el imaginario de la juventud, cuando se vivía con esperanza y no existían imposibles. En esa melancolía del pasado reside la magia de la letra. “Soy una truhana, soy una señora”, concluye tarareando al estilo del propio Julio Iglesias. Y es ahí donde, por fin, abraza su paso a la adultez. Una pieza redonda a la que es imposible hacer justicia en tan solo unas líneas.

No obstante, fue la participación de Rigoberta Bandini en el Benidorm Fest la causante de que sus reproducciones se triplicaran en cuestión de días en todas las plataformas digitales. En realidad, la participación solo fue el escaparate para que la gente descubriese su arte. O, mejor dicho, para que descubriese que le gustaba su arte. Lo maravilloso es que esto sucediese con Ay Mamá, la versión más empoderada de la cantante. En la línea de Perra, en Ay Mamá nos encontramos a una Paula Ribó reivindicativa. Evitando endulzar el mensaje, se pregunta sin remordimientos “por qué dan tanto miedo nuestras tetas”. En la actualidad, se sigue obligando a la mujer a ocultar una parte de su cuerpo para evitar su sexualización —algo que no sufren los hombres—. Por eso, con su rompedor “Paremos la ciudad / Sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix”, Ribó grita al mundo entero el doble rasero sexista y abre un nuevo capítulo en la lucha por derribar el sistema patriarcal.

El Benidorm Fest ha consolidado a Rigoberta Bandini como la referente que nuestra industria musical necesitaba. Conseguir esto con apenas diez canciones es de por sí complicado, pero conseguirlo sin depender de discográficas lo es todavía más. Ojo a sus futuros movimientos: la que se ha convertido en una de las voces de la música en español a tener en cuenta viene a por todas. Y nuestra cultura lo agradecerá.

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