Matilde: la parte más humilde de nuestra historia

Matilde fue una mujer que vivió una de las etapas más duras de nuestra historia reciente: la Guerra Civil. Ella es una de las muchas mujeres que en esa época fue totalmente silenciada por un régimen con una represión absoluta. Su hija, Nieves Muñoz, cuenta para (in)cógnita algunos de los recuerdos que guardaba su madre.

Matilde

María García Muñoz.

Hace algunos años, la vida puso en mi camino a una mujer que vivió un siglo entero en una España que pasó de ser una monarquía, a ser una república, a ser una dictadura y, finalmente, a ser una democracia. Matilde Martínez fue una mujer de clase humilde que vivió grandes cambios en su vida. Nieves Muñoz Martínez, su hija, nos cuenta como vivió su madre algunos de los momentos que marcaron la historia de nuestro país en el siglo XX.

Pregunta. ¿Quién era Matilde?

Respuesta. Matilde era una mujer muy sencilla, una mujer del pueblo que nació en una familia muy humilde y que trabajó desde niña hasta los 75 años. Fue una mujer muy alegre, con mucha conciencia social y muy inteligente. De hecho, a mí me hubiera encantado que mi madre hubiera estudiado porque habría sido muy interesante todo lo que podría haber aportado, pero, aun así, ha aportado porque nos ha inculcado muchos valores a todos los que la hemos conocido.

Entonces, Matilde, hombre es mi madre, yo que te voy a contar. Pero sí, una mujer sencilla, una mujer alegre, una mujer con mucha conciencia social y muy demócrata. Y digo demócrata porque cuando ella era joven estuvo en las Juventudes Comunistas, pero ella siempre ha sido una mujer que, independientemente de las consignas de los partidos, ha sabido valorar por encima de todo una serie de valores sociales y de valores humanos. En definitiva, definiría a mi madre como una buena persona, una buena persona con todo lo que significa, ya que siempre le ha gustado muchísimo ayudar a los demás.

P. ¿Qué recordaba de la II República española?

R. Mi madre siempre contaba el día que se proclamó la República. Ella era una cría y se fue con sus amigas a las calles a comprar cintas de color rojo, amarillo y morado. Contaba que la Segunda República fue un cambio necesario en el que vieron la luz muchas cosas, pero que fue una época que no les dio tiempo a aprovechar. Mi madre era muy republicana y por eso para ella fue muy importante, ya que en poco tiempo se consolidaron muchas libertades y se trabajó por muchos beneficios sociales, lo que pasa es que no les dejaron vivirlo. Eso es lo que contaba, lo que sabemos de la historia y lo que sabemos por personas como ella que nos lo cuentan porque la historia oficial no lo contaba. Ahora a lo mejor se puede estudiar más, pero cuando yo era pequeña ese tema era como si no existiera.

También contaba que se afilió a las Juventudes Comunistas, que eran un grupo de jóvenes que colaboraban para cambiar el mundo y que querían, entre otras cosas, cambiar la miseria que había. Para ella fue una época muy importante que le dio mucha pena que se truncara porque había muchas cosas por hacer que se quedaron a medias.

P. ¿Y de la Guerra Civil?

R. Sobre la Guerra Civil, que te voy a contar, que recordaba que fue terrible. Yo cuando era pequeña me acuerdo de que le decía: «Pues seguro que te pusiste muy contenta el día que acabó la guerra» y ella decía «¿Contenta? Yo lloré de rabia». Yo no lo podía entender porque era una niña y además porque en aquellos momentos no se permitía hablar de estos temas y no sabíamos absolutamente nada. Mi madre no me lo podía contar porque había una gran represión. Aunque lo que si nos contaba era cómo se tenían que meter en el metro para los bombardeos y toda esa parte. Ella nunca fue al frente, no se atrevió, le daba miedo; hubo otras mujeres que sí que fueron, pero ella no fue. Vivió la guerra desde Madrid y cuenta que su hermana se casó y nunca le valió el matrimonio porque su novio desapareció en la guerra, que su hermano estuvo en la guerra y que luego se tuvo que ir exiliado a los campos de Francia donde no lo pasó nada bien y que mi padre también estuvo en la guerra, en el frente de Teruel, y que también lo pasó fatal.

Mi madre cuando se acabó la guerra fue detenida. Estuvo presa nueve meses en la cárcel por pertenecer a una asociación juvenil, porque ella no tenía ningún delito de sangre, pero es que tampoco tenía ningún cargo, ni ninguna acción política. Simplemente, pues como si nos detienen ahora por pertenecer a una asociación de vecinos o cosas así, pero, claro, hicieron una criba muy grande. Después de la guerra, cuenta que hubo represión absoluta e inmediata.

Matilde

P. ¿Qué contaba tu madre sobre el tiempo en prisión? Estuvo con las Trece Rosas, ¿qué recordaba de ellas?

R. A mi madre la metieron en la cárcel durante nueves meses porque la denunció un vecino por ser roja, que es como se hacía por entonces. De la cárcel contaba barbaridades como que dormían en un cuadradito de un metro, que tenían un huequecito. Tu fíjate, mujeres con la regla y con todas sus cosas y les abrían el agua a las 2:00 h de la mañana para que se lavaran. También había piojos, sarna…

Coincidió con las Trece Rosas y contaba que había ido a hablar con una de ellas y que no le contestó. Entonces, mi madre dijo «uy esta que antipática» y luego le llegó un mensajito de «no te acerques para que no te mezclen con nosotras». Además, contaba el día en el que las sacaron de la cárcel y las fusilaron junto a otros 47 hombres. Decía que fue horroroso y que una de ellas pidió que rezaran. Entonces, mi madre, que era atea y que no practicaba, dijo: «pues vamos a rezar porque lo han pedido». Ella era muy respetuosa con la gente y de ellas destacaba que querían proteger a las demás. Cuando lo contaba se echaba a llorar porque era muy duro, ya que se las cargaron por cargárselas porque no tenía ningún delito de sangre ni de nada.

P. ¿Qué significaba la palabra libertad para Matilde?

R. La libertad para ella era el comprender que cada uno podía hacer lo que pensaba desde el respeto. A ella, cuando yo era joven, le tocó vivir otra época bastante revolucionaria en la que se cambiaron los sistemas de vivir: nos dejamos de casar, yo me fui a vivir con mi novio… y las personas tenían que entender una serie de cambios que distaban de lo que habían vivido, pero mi madre siempre lo entendió. Para mi madre la libertad era que había que asumir, que había que avanzar y que había que comprender.

Mi madre siempre ha tenido unas ideas muy firmes y concretas, pero es que después, por forma de ser y por forma de vivir, ella comprendía, respetaba y convivía con otras personas que no pensaban como ella. La libertad es una palabra que la están tergiversando y están diciendo tantas barbaridades que parece mentira como le dan la vuelta, pero la libertad para ella era lo que no tuvo, que era poder hablar de lo que pensaba y poder vivir como pensaba. Ella vivió una represión, contaba que en el cine tenían que levantarse en medio de la película a hacer un descanso y cantar el cara al sol con el brazo en alto. Mi madre siempre se revelaba, aunque mi padre le decía que lo hiciera para no buscarse un lío porque te la jugabas por cualquier cosa. En resumen, para ella la libertad era lo que no tuvo porque pasó toda su vida sin poder hablar, explicar o decir lo que pensaba.

P. Una vez, que pude hablar con ella, me dijo que no guardaba rencor hacia la historia, ¿qué comentaba ella al respecto de este tema?

R. Mi madre no guardaba rencor, pero una cosa era no guardar rencor y otra cosa es que si quería el reconocimiento. Algo que estamos viviendo con la memoria histórica. Esto no se puede enterrar porque es lo que hemos vivido y es lo que nos configuraría de otra manera si no lo negáramos. Me parece muy relevante que se sepa lo que hemos vivido, de donde venimos y que es lo que hemos hecho. Esto es muy importante para nuestra historia, pero para los que lo han vivido es un reconocimiento.

Mi madre se ha muerto sin tener un papel que le conceda la libertad de su tiempo de encierro, de cuando la detuvieron. Estuvo los nueve meses en la cárcel, pero no le dieron un papel reconociendo su libertad. La mandaron a presentarse en no sé dónde y allí le decían que tenía que volver a presentarse. Ella decía que pasó un miedo horroroso porque pensaba que la perseguían. Que ya ves tú, no tenían suficientes personas para perseguir a todos los que tenían que perseguir, pero lógicamente el miedo se lo metieron, ya que vio que mataban por matar. Mi madre decía que el resto de su vida no fue activista, que fue un poco cobarde, pero yo le decía que era porque le consiguieron meter miedo.

Las personas que vivieron esto en sus carnes tienen derecho a que se les reconozca históricamente, ya que aún hay personas que tienen a familiares enterrados en las cunetas. Pero esto no es rencor, es memoria histórica que un país debe de tener. Además, mi madre, que era comunista, supo analizar las cosas que pasaban en los países comunistas y que el comunismo no era lo que creía, que era otra historia. Así que ella tampoco era de estas personas aferradas que decían que todo tenía que ser así. Ella comprendía, por eso no podía tener rencor, ya que era capaz de integrar y de comprender un poco lo que pasaba.

P. Finalmente, ¿Qué valores te ha inculcado Matilde como persona?

R. El mayor valor que me ha inculcado es el ser buena persona, no guardar rencor y comprender las razones de los demás. Comprender que todos somos humanos, que tenemos fallos y que estos no nos configuran. Son parte de nosotros, pero no son definitivos, sino que son perdonables y necesarios para superarlos y cambiarlos. Y, finalmente, la alegría porque mi madre en cualquier momento se ponía a cantar o hacer lo que fuera. Esos son los valores que ella mi inculco, quizás no soy tan política como ella, que tenía más conciencia de pertenecer, de luchar… ¿Quién era Matilde? Una buena persona, una buena mujer (en el sentido amplio de la palabra).

En definitiva, Matilde fue una mujer humilde, pero es una persona que forma parte de nuestra historia y a la que espero darle un pequeño reconocimiento con este artículo. Ahora, lectores, conocéis su historia y espero que os llegue al corazón tanto como me ha llegado a mí haciendo esta entrevista. Una mujer que incluso, según su hija, el último día que salió de su casa, un 10 de noviembre de 2019, antes de irse a urgencias, primero se fue a las urnas a votar porque estaba totalmente comprometida con su país. Esta es Matilde, desde el punto de vista de su hija. Espero que nunca la olvidéis. Yo no lo haré.

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