Crítica de “Maixabel”, una historia de reparación y esperanza

La 36ª edición de los Premios Goya se celebró el 12 de febrero. En ella, El buen patrón (de la que hablaremos en la próxima crítica) se proclamó vencedora de la noche con un total de seis cabezones. Pero el espacio de hoy se lo dedicaré a Maixabel, una película que resquebraja por dentro, pero que termina reconciliándose con uno de los episodios más oscuros de nuestra historia reciente. Su final, bello y redondo como pocos, nos sonríe: es una oda a la esperanza.

Maixabel
De izquierda a derecha: Icíar Bollaín, Maixabel Lasa y Blanca Portillo

La película toma el nombre de Maixabel Lasa, viuda de Juan Mari Jáuregui, exgobernador de Guipúzcoa y víctima mortal de ETA. La trama alterna dos puntos temporales diferentes: el momento en el que se da a conocer la fatídica noticia y cuando Lasa accede a acudir a un encuentro con uno de los asesinos de su marido (Ibon Etxezarreta) que organiza el centro penitenciario donde este se encuentra. Una experiencia “liberadora”, como describe la propia Maixabel, contada por un cóctel perfecto de profesionales (tanto delante como detrás de las cámaras). Todos ellos están orquestados por la gran Icíar Bollaín. Su mano para dirigir se nota en cada plano, sus impecables secuencias sobrecogen: son una delicia audiovisual. En la parte de realización también destacan Mikel Serrano (director artístico) y Javi Aguirre (director de fotografía). Serrano pudo optar al galardón, pero Aguirre se quedó a las puertas de la nominación.

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Foto del rodaje de la película Maixabel: Icíar Bollaín dándole instrucciones a Luis Tosar

En cuanto a la interpretación, Blanca Portillo y Luis Tosar nos vuelven a deleitar con actuaciones intachables. Dan vida a Lasa y a Etxezarreta, respectivamente. Ambos conocieron a las personas reales tras sus personajes. De hecho, el propio Etxezarreta invitó a Tosar a su casa. El artista lucense confesó en varias entrevistas que estaba aterrado momentos previos a conocerlo: “Sin duda el momento más intenso de mi carrera profesional. La noche anterior no dormí”. “Fue mi generoso. Estuvimos muchas horas. Me invitó a comer, bajamos al supermercado, preparamos la comida…”, detalla el intérprete.

También destacan los rostros frescos de Urko Olazabal, que encarna a otro de los etarras del comando terrorista que acabó con la vida Jáuregui; y María Cerezuela, que se pone en la piel de la hija del expolítico y Maixabel. Olazabal, a pesar de interpretar a uno de los actores principales, no tiene mucho diálogo. Aun así, su expresividad en la mirada y gestos faciales son poderosos. Por otro lado, Cerezuela sabe plasmar de manera admirable el duelo por el que pasa su personaje.

Las actuaciones estelares de estos actores le han merecido una nominación a cada uno. El único del cuarteto que no consiguió llevarse el cabezón a casa fue Tosar. El discurso de agradecimiento de Portillo fue especialmente destacable. Esta se lo dedicó a las demás actrices nominadas, a Bollaín, a Isa Campo (guionista del filme) y a sus compañeros de reparto; pero el final de su discurso fue de los momentos más memorables de la ceremonia: “Declaro mi amor incondicional a Maixabel Lasa, por poner luz en el mundo, por hacer de él un lugar mejor. Por luchar, por no rendirte nunca y ser tan bonita como eres. Por último, a Juan María Jáuregui. Él es el verdadero protagonista de todo esto, él y todas las personas que se fueron de una forma absolutamente injusta”, concluyó una Portillo emocionada.

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De izquierda a derecha: María Cerezuela, Urko Olazabal y Blanca Portillo posando con sus premios Goya

Maixabel es, en definitiva, una película sobre reparación. Su narrativa agridulce nos alienta para luchar por un futuro mejor.

Estudiante de Filología Inglesa en la UAM

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