¿Se puede comparar la Alemania Nazi con la Rusia actual?

Y, ¿se puede comparar a Putin con Hitler? La historia… ¿se repite?

Rusia

Andrea Gallego Rodríguez

Parecía impensable que pudiera haber otra guerra en Europa. Sin embargo, aquí estamos y como señala Timothy Snyder para la BBC, profesor de la Universidad de Yale, este resulta “el mayor desafío para Europa en su conjunto desde la Segunda Guerra Mundial”. Si tomamos esta como referencia, hay patrones que se repiten. Las estrategias de Putin no son nuevas.

Zelensky aseguraba que “Rusia atacó a traición a nuestro Estado por la mañana, como lo hizo la Alemania nazi en los años de la Segunda Guerra Mundial”. Rebobinando a una historia no tan lejana, Hitler desarrollaba sus ideas de ocupación en respuesta a las represiones derivadas del Tratado de Versalles. El año 1923 fue un año turbulento, con intento de golpe de estado incluido. La zona del Ruhr (invadida por Francia) desencadenó ideas de reconquista, que incluían la invasión del país galo, como expresó Hitler en “Mi lucha”.

Más tarde, en 1938, consiguió hacerse con los Sudetes tras los Pactos de Múnich. Esta zona se encontraba en Checoslovaquia (actualmente, República Checa y Eslovaquia) y contaba con un sector potente de población alemana (3,5 millones). “Hitler decía: Si a los nacidos en Alemania, a los descendientes de alemanes que viven en lugares como Checoslovaquia y Rumania no se les está tratando bien, debo ir y protegerles”, señalaba Hillary Clinton en 2014 haciendo referencia a la estrategia de Putin con Crimea.

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Fuente: historyplace.com

De esta forma, Hitler utilizó como excusa a la población alemana en la zona, al igual que Putin ha dicho estar protegiendo a la población rusa, anteriormente, en Crimea y, actualmente, en la zona del Dombás. Los Sudetes fueron “liberados” por la fuerza. El objetivo de esta política de apaciguamiento residía en evitar una futura guerra, que igualmente tuvo lugar. Y, es por esto que Reino Unido, Francia e Italia cedieron los Sudetes a Alemania, sin tener en cuenta la opinión de la propia Checoslovaquia. Como consecuencia, gran parte de la población checoslovaca se vio obligada a abandonar sus hogares. Este hecho nos recuerda a las oleadas de refugiados que están huyendo a otros países.

Antes de esta anexión, Alemania trataba de persuadir a los checoslovacos y a las minorías alemanas en la zona a que reclamaran su independencia. ¿De qué nos suena esto? Putin decidía saltarse los Acuerdos de Minsk y concedía la independencia de Donetsk y Lugansk unos días antes de que fueran atacadas. Seguida de esta medida, se desplegaban tropas para asegurar la pacificación. Se preveía que esto sucediera con Crimea y se ha hecho realidad con el Dombás.

De hecho, esta es una de las condiciones que reclama Putin actualmente para que haya un alto al fuego. Lo que supondría que en estas zonas se estableciera un líder prorruso y, por ende, el control, aunque indirecto, de Rusia. Se convertiría en lo que se conoce como estado satélite, estrategia utilizada por la Alemania Nazi, así como EE. UU. y la URSS en la Guerra Fría. La anexión de Crimea también se encuentra entre las exigencias.

Paradójicamente, Putin ha asegurado estar “desnazificando” Ucrania. Lejos de la realidad, este parece tomar de referencia todo lo contrario. Anonymous comentaba por Twitter: “Algunos pensáis que es injusto llamar nazi a Putin, pero pensad en lo que está haciendo; conquista territorial basada en el etnonacionalismo, planeando restaurar la mítica grandeza pasada de Rusia”.


El viceministro de Exteriores ruso decía no poder “reconocer como democrático un Gobierno que oprime y utiliza métodos genocidas contra su propio pueblo”, haciendo referencia al gobierno ucraniano. Se libera a un pueblo de su supuesto opresor invadiéndolo y privándolo de sus derechos humanos (o esa parece ser la lógica de Putin). “Extraña forma de liberar a un pueblo la de declararle la guerra”, como dice Violeta Assiego en su artículo «Desnazificar a Putin».

La frialdad de sus actos, los ataques contra civiles están caracterizando los actos de Putin. Se ha llevado el asunto a la Corte Internacional de Justicia, abordándolo como genocidio a petición de Ucrania. Se alega que se está violando la Convención sobre el Genocidio de 1948. Si bien Rusia aseguraba todo lo contrario: que el genocidio se había llevado por parte de Ucrania en el Dombás. No ha acudido a la audiencia ninguna representación rusa. Se espera que lo haga los siguientes días.

Sus palabras quedan desacreditadas por sus acciones. Los corredores humanitarios no sólo no llevan a lugares seguros para los ucranianos (Rusia y Bielorrusia), sino que están atacando a aquellos que hacen uso de ellos. Estas actuaciones se consideran crimen de guerra. Además, Ucrania se compromete a aportar pruebas con tal de desmentir el supuesto genocidio.



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Se ha difundido por redes sociales la imagen de Hitler y Putin con mirada cómplice. No obstante, ¿es esa la realidad?, como señalaban desde la cuenta oficial de Ucrania en Twitter. Y, aunque los acontecimientos se dan en tiempos diferentes, ambos comparten algunas actitudes dictatoriales. Resulta importante mencionar algunas de estas, desde las imperialistas a las propagandísticas y censuradoras.

La invasión de Ucrania tiene tintes de imperialismo. No es que Rusia sea el único país que ejerza esta forma de actuación política en la actualidad. Es que no parece que sea Ucrania su único objetivo. Lebensraum, o lo que es lo mismo “espacio vital”, consiste en la estrategia que encarna el imperialismo y racismo del nazismo. Hitler aseguraba que “solo hay un deber: germanizar este país [Rusia] mediante la inmigración de alemanes y considerar a los nativos como pieles rojas”. Consideraba “poblaciones inferiores” a eslavos y judíos que debían ser eliminadas.

Otro elemento ha llamado la atención los últimos días: la Z. Este símbolo es utilizado por las tropas rusas en la invasión para diferenciarse de los ucranianos. No obstante, este símbolo táctico se está convirtiendo en propagandístico. Se está convirtiendo en un símbolo de apoyo a la invasión. Está apareciendo en numerosos lugares, desde camisetas a flash mobs. En redes sociales se señala cómo “Hitler también movilizó a miles de simpatizantes de camisa negra, y algunos manipularon la letra Z para que se pareciera a la esvástica nazi”, menciona The New York Times. Al parecer proviene de la frase rusa “Za pobedu”, es decir, “Por la victoria”.

Por otro lado, como en cualquier régimen dictatorial, los que piensan diferente se quedan fuera. La libertad de expresión y prensa, así como el derecho a reunión se ven amenazados. Lo que ha supuesto que medios tanto nacionales como internacionales dejen de operar, además de que manifestantes sean encarcelados. La censura cada vez es más fuerte, que incluso cabe la posibilidad de una de desconexión de Internet.

Muchas de las acciones de Rusia no son nuevas; pero, palabras como invasión o dictadura no se habían atribuido directamente al estado ruso hasta ahora. Aunque son varios los puntos en los que pueden ser similares o pueden recordarnos a la Rusia actual, es necesario mencionar la magnitud de las acciones de la Alemania Nazi. La limpieza étnica, la pureza racial, el genocidio llevado a cabo por Hitler no se puede comparar a ningún otro acontecimiento en la historia de la humanidad. A día de hoy, a pesar de las terribles imágenes que nos está dejando, no sabemos cómo va a evolucionar la guerra en Ucrania. Solo queda esperar que la historia no se repita. 

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